lunes, 22 de junio de 2015

MI AMIGO.

 
Malik, hijo de Dinar, estaba muy preocupado por la disoluta conducta de un libertino joven que vivía en la casa contigua a la suya.

Durante mucho tiempo no hizo nada al respecto, en la esperanza de que hubiera alguien que interveniera. Pero cuando la conducta del joven se hizo absolutamente intolerable, Malik se dirigió a él y le pidió que cambiara su modo de ser.

Con toda tranquilidad, el joven informó a Malik de que él era un protegido del Sultán y, por lo tanto, nadie podía impedirle vivir como a él se le antojara.

Malik le dijo: "Yo, personalmente, me quejaré al Sultán". Y el joven le respondió: "ASerá completamente inútil, porque el Sultán jamás cambiará su opinión acerca de mí".

"Entonces le hablaré de ti al Sumo Creador", replicó Malik. "El Sumo Creador", dijo el joven, "es demasiado misericordioso como para reprocharme nada".

Malik quedó totalmente desarmado, por lo que desistió de su intento. Pero al pcco tiempo la reputación del joven se hizo tan pésima que origió la repulsa general. Malik decidió entonces que debía intentar reprenderle. Pero, cuando se dirigía a la casa del joven, oyó una voz que le decía: "No toques a mi amigo. Está bajo mi protección". A Malik, esto le produjo una enorme confusión y, cuando se vio en presencia del joven, no supo qué decirle.

El joven le preguntó: "¿A qué has venido?;". Respondió Malik: "Venía a reprenderte, pero cuando me dirigía hacia aquí una Voz me dijo que no te tocara, porque estabas bajo Su protección".

El rostro del disolouto joven se transformó. "¿De veras me llamó amigo suyo?", preguntó. Pero para entonces Malik ya se había marchado. Años más tarde, Malik se encontró con él en La Meca. Las palabras de la Voz le habían impresionado de tal modo que había renunciado a todos sus bienes y se había hecho un mendigo errante. "He venido aquí en busca de mi Amigo", le dijo a Malik. Y, dicho esto, murió.



¿Dios, amigo de un pecador? Semejante afirmación es tan arriesgada como real. Yo me la apliqué a mí mismo cuando, en cierta ocasión, dije: "Dios es demasiado misericordioso como para reprocharme nada". Y al instante escuché la Buena Noticia por primera vez en mi vida.

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