lunes, 22 de junio de 2015

LA ORACIÓN PUEDE SER PELIGROSA.

 
He aquí una de las historias predilectas del Maestro de sufi Sa'di de Shiraz:

Cierto amigo mío estaba encantado de que su mujer hubiera quedado embarazada. El deseaba ardientemente tener un hijo varón y así se lo pedía a Dios sin cesar, haciéndole una serie de promesas.

Sucedió que su mujer dio a luz a un niño, por lo que mi amigo se alegró enormemente e invitó a una fiesta a toda la aldea.

Años más tarde, volviendo yo de la Meca, pasé por la aldea de mi amigo y me enteré de que estaba en la cárcel.

"¿Por qué? ¿Qué es lo que has hecho?", pregunté.

Sus vecinos me dijeron: "Su hijo se emborrachó, mató a un hombre y salió huyendo. De manera que arrestaron al padre y lo metieron en la cárcel".



En verdad que pedir a Dios insistentemente lo que deseamos es un ejercicio realmente loable.

Pero también muy peligroso.

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